ampliar ilustración
Hubo un tiempo en que los hombres y las mujeres vivían en praderas soleadas, cazaban animales para alimentarse, se protegían del frío de la noche en el interior de cavernas, y, ante la infinidad de misterios que les rodeaba, sentían a veces el miedo, a veces la curiosidad.

Con ayuda de las manos, aquellos hombres trabajaron la piedra y fabricaron armas para cazar. Con las manos fueron capaces de levantar refugios allí donde la naturaleza no los ofrecía. Las manos dieron a los primeros hombres la posibilidad de desafiar algunos de los miedos de las praderas.

De las manos vino también la idea de cantidad, la idea de número. Después del 1, el siguiente número inventado debió ser el 5, porque cinco eran los dedos que los hombres primitivos verían en sus manos.

Con la idea de cantidad, con los números como representación, los hombres primitivos elaboraron un calendario; conocieron el ciclo de las cuatro estaciones del año, y descubrieron que, enterrando semillas y al cabo de un número regular de días, la tierra produce alimentos.
El hombre que calcula
2
siguiente